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Transformación del Estado

Transformación del Estado

En El Salvador, si se quiere avanzar hacia condiciones del buen vivir y de un desarrollo que sea incluyente, equitativo y sustentable, es necesario transformar las bases institucionales y los principios de acción del Estado. De allí que el PQD 2014-2019 releve la transformación del Estado como <<una apuesta estratégica y uno de los pilares en los que se asienta el proceso de cambio que se inició durante la administración pasada y que ahora será profundizado y acompañado por un cambio cultural en relación a la administración pública y su relación con la sociedad>> (Gobierno de El Salvador, 2015)

 

En El Salvador, si se quiere avanzar hacia condiciones del buen vivir y de un desarrollo que sea incluyente, equitativo y sustentable, es necesario transformar las bases institucionales y los principios de acción del Estado. De allí que el PQD 2014-2019 releve la transformación del Estado como <<una apuesta estratégica y uno de los pilares en los que se asienta el proceso de cambio que se inició durante la administración pasada y que ahora será profundizado y acompañado por un cambio cultural en relación a la administración pública y su relación con la sociedad>> (Gobierno de El Salvador, 2015)

 

De acuerdo con el PQD 2014-2019, la transformación del Estado pasa por: <<(a) Promover una verdadera transformación institucional que permita pasar de un Estado altamente centralizado y concentrador – que abandonó la planificación, con limitada eficiencia, fragmentado y desarticulado- a uno planificador, articulador, orientado a resultados, eficiente, participativo, incluyente, austero, transparente y cercano a las personas; (b) garantizar que el Estado recupere una serie de capacidades estratéficas que aseguren la coordinación adecuada entre la sociedad, economía  y  política; y (c) fortalecer las funciones de regulación, planificación y redistribución del Estado (Gobierno de El Salvador, 2015)

Para lograr lo anterior, el factor humano es trascendental.  Por ello, tal como lo señala la Carta Iberoamericana de la Función Pública, la profesionalización de la función pública es una condición necesaria, y la define como <<la garantía de posesión por los servidores públicos de una serie de atributos como el mérito, la capacidad, la vocación de servicio, la eficacia en el desempeño de su función, la responsabilidad, la honestidad y la adhesión a los principios y valores de la democracia”>>. (CLAD-UN, 2003)

 

De lo planteado se desprende que la capacitación y la formación son fundamentales para la profesionalización, y que la estrategia y planes dirigidos a fortalecer el talento humano que trabaja en las instituciones estatales, e instalar la meritocracia y garantizar que mujeres y hombres tengan iguales oportunidades para ingresar a la administración pública y desarrollarse en ella de manera profesional.

 

En este marco, dos piezas indispensables para la transformación del estado son: a) el fortalecimiento de un marco regulatorio actualizado y moderno, y b) la creación de un centro que asegure la formación y capacitación pública, la investigación y el fomento de la discusión de temas relevantes que lleven a propuestas para el mejoramiento y desarrollo de la administración pública, este se constituiría en la Escuela Nacional de Formación Pública.